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¿Quieres pulseras republicanas?

9 Nov

Libertad, democracia, igualdad…

¿Quieres llevar en tu muñeca el símbolo de estos valores?

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¿Cómo se nos ocurrió hacer este acto? #MakingOff

13 Abr

Esta tarde….. Homenaje a las II República en el Parque “El Egido” de Pinto (18:00h) No te lo pierdas!!!

Artículo Opinión II República Noelia Seibane

13 Abr

Cuando se hace referencia a la II República Española desde un punto de vista socialista, nos asalta la sensación de una nostalgia amarga por lo que pudo ser y no fue.  Ésta época de avances políticos y sociales y de reconocimiento de derechos que tan poco tiempo duró, es un referente para cualquier progresista.

Cuando el 9 de diciembre de 1931 se aprobaba su Constitución, quedaban reconocidos derechos para toda la sociedad, independientemente de su clase, sexo o condición, absoluta novedad en el panorama político español, y así lo consagraba su artículo 25: “No podrán ser fundamento de privilegio jurídico: la naturaleza, la filiación, el sexo, la clase social, la riqueza, las ideas políticas ni las creencias religiosas. El Estado no reconoce distinciones ni títulos nobiliarios”. Este párrafo fue el primer reconocimiento constitucional en nuestro país de un valor intrínsecamente socialista como la Igualdad y supuso un paso adelante importantísimo en el reconocimiento de los derechos de las mujeres en España.  Si bien la igualdad real es algo por lo que las mujeres aún a día de hoy seguimos luchando, lo cierto es que la Constitución de 1931 consagró un avance de derechos que supuso una revolución en la vida y costumbres del país y que aunque la historia no lo suela reflejar, pues no solían escribirla las mujeres, fue en parte importante un éxito del movimiento feminista que venía luchando desde la década anterior por el reconocimiento de derechos de las mujeres.

Un debate que sí ha trascendido a este respecto es el del sufragio femenino, y no sólo por la importancia de la cuestión, sino además por los debates en el seno del Congreso y que tantas ampollas despertaron entre los sectores más conservadores de la sociedad, como cada avance en materia de derechos de las mujeres que se ha conseguido y que aún a día de hoy, 80 años después, podemos ver cómo remueven las entrañas de la estructura social y despiertan las más feroces críticas, por desgracia no sólo de la derecha. Sin ánimo de entrar en dicho debate, creo que es importante resaltar que fue llevado a cabo por las dos únicas mujeres diputadas, cada una en una posición de la disputa y que  terminó en el reconocimiento del sufragio activo femenino por primera vez en la historia de nuestro país, con lo que quedaba reconocido un derecho político fundamental que ni siquiera existía en países presumiblemente más avanzados en dicha materia.

Otra revolución social fue el reconocimiento del divorcio y la implantación del matrimonio civil, cuestiones que no tardaron en suscitar polémicas debido a que suponían un auténtico terremoto para la moral católica, tan presente y férrea en la España del siglo XX. No es de extrañar que a posteriori, una vez que el golpe de Estado y la Guerra Civil ponen fin a esta época de libertades y derechos, la Iglesia  Católica impusiera aún con más virulencia su visión del mundo y sus valores.

La II República supone una ampliación de derechos que los sectores más conservadores de la sociedad no podían tolerar, pues suponía el fin de sus privilegios. Todos conocemos las consecuencias de la época negra que le tocó vivir a España tras el golpe de Estado de Franco en 1936, cuyas consecuencias me atrevo a decir que aún padecemos. La falta de libertades y la demonización de la democracia crearon un poso de desconfianza en las instituciones de representación política difícil de derribar.

Hoy podemos decir y decidir en libertad sobre nuestras vidas, hoy las mujeres tenemos más oportunidades y derechos, conseguidos tras años de lucha y gracias siempre a gobiernos socialistas y la igualdad se ha convertido no sólo en una máxima de la lucha del socialismo, sino en un valor reconocido por una mayoría social. Mujeres y hombres somos iguales ante la ley. Tratemos entre todos y todas de ser iguales realmente: en casa, en el trabajo, en la vida pública, en las instituciones…

La falta de libertad de la época histórica posterior a la II República, salvando las distancias oportunas, pues no es mi objetivo comparar cosas en cuyos parámetros no cabe comparación, es algo que se ha transformado y persiste, en sus nuevas formas, que si reflexionamos detenidamente, no son tan nuevas, al menos para ciertas clases sociales.

El capitalismo salvaje ha oprimido a los más débiles desde hace siglos. Durante la II República, Fernando de los Ríos dijo: “economía libre” quiere decir “hombre esclavo”, y eso era demostrable en la Revolución Industrial y en la España de 2013, donde los poderes económicos, organizados a su libre albedrío, están cometiendo auténticos atentados contra la dignidad e incluso contra la vida de las personas. Cuando el neoliberalismo se ha convertido en la doctrina única y quien se sale de ella es castigado socialmente, es un deber del socialismo cambiar esta situación y derribar los muros de las injusticias que provoca.

Somos jóvenes y socialistas, debemos ser protagonistas de una revolución necesaria. Porque quien observa una injusticia y no hace nada por detenerla, igualmente se convierte en culpable de la misma.

Artículo II República Pedro Reig

13 Abr

La Segunda República: Símbolo de aspiraciones.

Abordar la labor de la Segunda República española es una tarea hercúlea para plasmar en unas pocas líneas. Denostada y enaltecida bajo criterios pasionales más que racionales, constituye sin lugar a dudas un periodo político fundamental en nuestra Historia, que aunque corto, intenso, tanto como para que todavía hoy una parte nada desdeñable de los ciudadanos españoles la vean como la última gran causa perdida para la política española, constituyéndose como una referencia, a pesar de haber pasado más de setenta años desde que se le pusiera fin violentamente. La historiografía discute con ahínco sus victorias y errores, en muchos casos con el peso de su nefasto desenlace por una guerra fratricida que asoló nuestro país; en muchos otros alejándose de la pertinente rigurosidad que la Historia exige, para convertirse en simples revisionismos que pretenden tener más un efecto en la realidad política presente que en aclarar o verificar nada.

El desafío de la República comenzó nada más empezar, pues su advenimiento y su consolidación se fundamentaban en poder resolver los problemas profundamente arraigados en la España del momento, cuyas extensas raíces se prolongaban hasta un siglo atrás. El difícil siglo XIX español con todos sus problemas políticos, sociales o económicos se fueron acumulando y arrastrando, desde antes del Sexenio Democrático hasta la dictadura de Primo de Rivera, haciéndose necesario una serie de profundas reformas, quizás por la inexistencia de una verdadera revolución burguesa que rompiese con las estructuras del Antiguo Régimen, como en otros países había ocurrido. En este laberíntico contexto es en el que tuvo que actuar la República.

Más allá de una forma de Estado, la República constituyó un intento por configurar un sistema democrático y la necesaria modernización del país, y así era sentida emocionalmente, pues la adhesión popular mayoritaria al nuevo régimen fue clara. Tanto los valores que constituirían el espíritu de las reformas republicanas, como las personas que serían las encargadas de llevarlas a cabo, representaban una gran solidez intelectual y técnica, y ejemplo de ello fue la Constitución de 1931 reflejando las aspiraciones y compromisos de la izquierda con los graves problemas nacionales.

Sin pretender analizarla, se pueden observar avances político-sociales con hacer un somero repaso a la misma. Se declara una República Democrática asociada a la libertad y a la justicia, como sistema político que dota de contenido al mismo régimen; contempla la cuestión de los nacionalismos y regionalismos mediante un Estado integral, un modelo de organización territorial que dispone al Estado como un complejo orgánico que coordinaba cuerpos autónomos, pero vetando cualquier federalismo, y reservando amplias competencias al Estado para gestionar su territorio. La Constitución republicana aplicaba de forma taxativa la separación de poderes, y las Cortes eran elegidas por sufragio universal directo, siendo ésta la única Cámara existente, atribuyéndole un reglamento propio para evitar abusos del ejecutivo. Se limitaba el poder legislar por decreto, se podía destituir al presidente de la República y apuntaba a formulas de democracia directa como las iniciativas populares de referéndum. La Carta Magna era un verdadero inventario de derechos y libertades ciudadanas, siendo estos inalienables, como sin ir más lejos el derecho de voto para la mujer. El divorcio se contemplaba también como un derecho para ambos sexos y las relaciones entre Iglesia-Estado se establecían bajo un sentido laico contemplando la supresión de las ayudas económicas públicas a la misma, así como un estricto control de las órdenes religiosas; una auténtica separación y una efectiva libertad de cultos.

Las reformas educativas, aumentando los presupuestos a la misma, combatiendo el analfabetismo, bajo la idea de generar una sociedad de valores cívicos, impulsando el sentido crítico y la reflexión o el innegable compromiso con los intelectuales y con la idea de la sociabilización de la cultura, así como la reforma agraria o del Ejército son otros ejemplos de los grandes cambios que la República planteó para dotar a España de una vez por todas de un sistema moderno y de progreso, aspirando a colmar las esperanzas de los más humildes.

El enorme y ambicioso programa de la República se desveló como una tarea ingente, entre otras por el inmenso obstáculo de la derecha más recalcitrante empeñada en hacer fracasar cualquier avance. En todo ello los socialistas fueron activos colaboradores y fue unánime la idea de construir una República para todos los españoles, por ello debemos cuanto menos reconocer los esfuerzos y sacrificios hoy, a pesar del tiempo transcurrido, e incluso asumir aquellas aspiraciones todavía hoy no cumplidas y a las que no debemos renunciar.

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La República,una cuestión de actualidad

12 Abr

Artículo de Opinión II República Xoel Vázquez

11 Abr

Me han pedido que escriba sobre que es para mi la República, la República…una pregunta complicada para ser sinceros.
Hasta no hace mucho tiempo para mi la República no era mas que una idea, algo intangible, inalcanzable. Salvo en las ocasiones que en reuniones, comités o congresos de juventudes en los que siempre había alguien que sacaba una bandera y nos poníamos a cantar el Himno de riego, durante el resto del tiempo vivía en un país con un rey bonachón y campechano, simpático a ojo de todos los súbditos, rodeado de una familia que a pesar de no ser ejemplar caía en gracia precisamente por eso, por los hábitos mundanos de muchos ellos, sin contar con la inmunidad que le confería al Rey su supuesto comportamiento heroico durante el 23F salvando a sus súbditos de otra dictadura, todo ello me hacia pensar que la posibilidad de ver instaurada una República fuera algo remoto.

Incluso en el seno de las dos organizaciones en las que milito, J.J.S.S. y P.S.O.E era censurada la presencia de banderas o cánticos republicanos en el caso de tener a la televisión presente por eso de no mosquear a esos supuestos votantes de centro y a los escasos militantes monárquicos, sinceramente sigo sin entender como socialismo y monarquía pueden caber en una misma cabeza. Momentos tristes que eran compensados cuando en otros ámbitos veías que la mayoría de tus compañeros eran tan o mas republicanos que tu, a diferencia de lo que las ejecutivas federales querían dejar entrever.

Esta percepción de la República cambió hace no mucho, durante el 29S en Madrid cuando tuve la suerte de vivir uno de los momentos mas intensos de mi vida. Estando junto a las vallas del congreso con los antidisturbios en formación, el ver la plaza de Neptuno abarrotada de personas con banderas republicanas era ya motivo de estupor para mi pero cuando toda la plaza, decenas de miles de voces, comenzaron a corear el “España mañana será Republicana” tengo que reconocer que casi se me saltan las lagrimas. Puede parecer exagerado, pero pensando en la concepción que tenia sobre la opinión de la gente respecto a la República fue para mi una revelación. En ese momento comencé a ver la República como algo tangible, algo que podría llegar a ser real, algo que, espero, podre llegar a ver en un tiempo no muy lejano.

Creo ademas, que el defender la república en estos convulsos tiempos, no riñe ni entorpece las reivindicaciones que cada día en la calle piden los distintos sectores de la sociedad afectados por por unos crueles e inhumanos recortes. La república es el máximo exponente del concepto de igualdad ¿y que es la igualdad si no luchar por una Sanidad Publica, Universal y de Calidad? ¿Que es igualdad si no luchar por una Educación Publica, Universal y de Calidad? ¿Que es igualdad mas que luchar cada día por un mundo mejor para todos y no por el beneficio de unos pocos?

En la bandera de la republicana podemos coser todas y cada una de esas reivindicaciones que buscan la igualdad de oportunidades, la libertad, el bien común.

La República fue y puede ser un nuevo comienzo, una oportunidad para extirpar todos los tumores que enferman la sociedad actual. Igual que en el 36 con los derechos de la mujer, la universalización de la educación, los derechos de los trabajadores, hoy día la República puede ser el estandarte bajo el que luchar por la despolitización del poder judicial, hasta ahora herramienta de gobierno con la que favorecer a los cercanos en lugar de impartir justicia, el endurecimiento de la ley contra la corrupción, el mayor cáncer que sufre nuestra sociedad, la eliminación de los vergonzosos privilegios de los políticos ademas de blindar los derechos de los trabajadores y todo bajo una nueva constitución que recoja el sentimiento del pueblo, una nueva constitución creada por y para los ciudadanos en lugar de ser una herencia de un pasado franquista.

Por eso me alegro de que por fin personas de toda clase se hayan hartado y pidan y canten a favor de la república, por eso me alegro de que JSE se haya hecho eco de lo que llevamos todos los militantes pidiendo desde hace años. Por fin públicamente vamos a luchar por la república. Por que señores, JSE somos los herederos de aquellas Juventudes Socialistas Unificadas que lucharon, murieron y fueron torturado por defender una idea que hasta ahora se intentaba acallar desde la propia organización para tener contentos a algunos de los mismos que los torturaron y asesinaron.
Por eso señores tenemos que tener un cargo de conciencia que debemos lavar luchando mas que nunca y uniéndonos y alentando al resto de ciudadanos para recuperar un modelo de Estado que nos hará a todos mas iguales y mas libres.

Artículo Opinión II República Félix García

11 Abr

España, caluroso agosto de 2012. Desde mi ventana intento concentrarme leyendo el periódico mientras de reojo observo por la ventana de mi habitación como el asfalto se derrite bajo el implacable golpeo del sol. De repente, un titular excluye mi atención del infierno que había fuera y me centro completamente en la tinta y el papel. “Varios jóvenes prendieron fuego en el día de ayer a una céntrica Iglesia de Madrid”. Los momentos convulsos propiciados por una crisis económica sin precedentes que había desembocado en una crisis social y política volvían a disparar episodios violentos ya conocidos por la ciudadanía española en épocas anteriores. Inmediatamente se me vino a la cabeza la II República, y todas esas acusaciones que vertían los sectores más reaccionarios de España sobre la misma, los episodios violentos, la quema de Iglesias y la violencia general que propiciaba la República. Entonces llegué a la siguiente reflexión: si se le acusa a la II República de la quema de Iglesias porque durante el periodo republicano hubo episodios (bastantes aislados por cierto) de quema de edificios religiosos, se le debería acusar a la Monarquía Juancarlista de tres cuartos de lo mismo ¿no? Es más, durante las revueltas de la Semana Trágica bajo la Monarquía de Alfonso XIII también hubo quema de Iglesias y otros edificios religiosos ¿por qué entonces no se le acusa a la Monarquía Alfonsina de quemar iglesias?

La República era un régimen democrático, bajo la Constitución de 1931 pudieron gobernar en España partidos de izquierdas, de centro y de derechas. El primer Presidente de la República fue Nieto Alcalá Zamora, un hombre de derechas ¡de derechas! La República era la república de todos y cada uno de los españoles, y ese fue su gran problema. En una época en que España era de unas pocas élites el intento de querer construir un país 100% democrático, garantista, laico y moderno era una aventura muy precipitada. Además el contexto internacional fue el más desfavorable de los posibles y propició que tanto la derecha como la izquierda subiesen el tono de sus intervenciones y proyectos. Asustados además por el avance fascista unos y por el comunista otros, en los dos últimos años los partidos de la época se olvidaron quizá del espíritu democrático que había impulsado el sueño republicano. De ahí que en la hemeroteca podamos encontrar gruesas palabras de miembros del PSOE o comunistas, que hoy jamás entenderíamos y que la derecha siempre usa para atacar o para intentar demostrar que la República era el demonio. Pero la República era lo que era, una Constitución, una democracia, unas libertades, unos partidos, unos proyectos de reforma para un país con un retraso histórico.

No caigáis en la trampa de englobar a la República como un ente homogéneo que trajo el caos y la violencia a España. La República trajo una Constitución democrática y moderna, pero los españoles de entonces por diversos aspectos históricos no supimos gestionar la oportunidad que nos blindo una República que debe ser vista con orgullo por cualquier demócrata, independientemente de que sea de derechas o de izquierdas.

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¡Por qué ellos lo merecen!

11 Abr

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¿Por qué un homenaje a la II República? “Ellos lo tienen claro”

11 Abr

“La República no debe ser un excusa en esta crisis del Modelo Constitucional, es una forma autónoma de vivir la política”

Artículo Opinión II República Rebeca Caro

10 Abr

Valores como libertad, futuro, democracia y progreso son los que conmemoramos al celebrar el aniversario de la II República.

En 1931 empezó el camino por la igualdad de mujeres y hombres (el cual se vio truncado por la posterior Dictadura Franquista). Regularon el trabajo femenino y la equiparación salarial. Se otorgaron derechos de la mujer en la familia y en el matrimonio además de la protección del derecho a ejercer la maternidad. También se dio el derecho a voto de la mujer española y se regularizó el acceso de las mujeres a cargos públicos.

Si bien este ejemplo de moralidad de principios de siglo XX puede parecer un fantasma del pasado; deberíamos retomar estos principios cuando el Gobierno Nacional del Partido Popular pretende separar a los niños y a las niñas en la escuela. Una escuela donde, en la actualidad, la iglesia cada vez tiene mas peso dentro de ella. Y donde se protege y se premia al sistema privado frente al sistema de educación publico español.

La situación de la mujer en España, gracias a este gobierno, se ve cada vez más perjudica. Los recortes sociales se ven traducidos en esfuerzos para las familias, los cuales, en la amplia mayoría de los casos los asume la mujer.

En los casos de familias con miembros dependientes la mujer es la que deja su carrera laboral por cuidar al familiar. Y cada día son más las mujeres que se levantan para ejercer diferentes oficios sin contratos o en condiciones precarias sin casi derechos laborales.

La equiparación salarial aun sigue siendo una batalla en nuestra sociedad. Mientras al Gobierno parece que le importa mas “que nos ayude la Virgen del Rocío” que implantar los mecanismos necesarios para lograr que un hombre y una mujer perciban el mismo salario por el mismo oficio.

Y es que muchos opinarán que tenemos lo que nos merecemos. ¿Pero acaso el pueblo español se merece un jefe de estado como el que tenemos? Sabido es que Don Juan no se ha privado nunca de sus salidas de “colegueo internacional” como la ultima cacería de elefantes. Pero además ahora debemos sumarle que tenemos que pagar entre todos los españoles los viajes y caprichos de su supuesta amante. Todo esto como hace la Reina con resignación.

Y no solo el Rey es el problema de la Monarquía Española, su yerno el señor Duque “erecto” esta imputado por agenciarse dinero público. Seguramente su mujer, la infanta, “tampoco sepa nada” de la bonanza económica familiar.

Libertad, futuro, democracia y progreso para un país en el que el gobierno quiere que el pueblo vuelva a la alpargata.

República para un pueblo que necesita que la monarquía deje de reírse de él

Salud y a por la III República.

Rebeca Caro